El sarampión, una enfermedad que se consideraba prácticamente erradicada en EEUU desde el año 2000, ha vuelto a ser motivo de preocupación nacional.
En las últimas semanas, se han registrado nuevos casos en Kentucky y Nueva Jersey, lo que evidencia la rápida propagación del virus en comunidades con bajas tasas de vacunación.
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Este brote pone de manifiesto los riesgos asociados con la disminución de la cobertura de inmunización, un problema que se ha intensificado desde la pandemia de COVID-19.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) señalaron que el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas conocidas. Es capaz de propagarse rápidamente en poblaciones no vacunadas.
En este contexto, los expertos han subrayado la importancia de alcanzar una tasa de vacunación del 95 % para garantizar la inmunidad colectiva.
Sin embargo, muchos estados están por debajo de este umbral, lo que deja a comunidades enteras vulnerables a brotes como el actual.
El impacto del brote no se limita a los casos individuales. Las autoridades de salud han advertido sobre las complicaciones graves que puede causar el sarampión, como neumonía, encefalitis e incluso la muerte.
Además, los brotes generan una carga significativa para los sistemas de salud, que deben movilizar recursos para contener la propagación y tratar a los afectados.
Este resurgimiento también plantea preguntas sobre las políticas de exención de vacunas. Sobre todo, por razones religiosas o filosóficas, que han sido objeto de debate en varios estados.
En respuesta al brote, las autoridades locales y nacionales han intensificado los esfuerzos para promover la vacunación. También educar al público sobre los riesgos del sarampión.
Hasta ahora, al menos 18 personas han sido hospitalizadas debido a complicaciones. Los expertos advierten que el brote podría seguir creciendo.
El Departamento de Servicios de Salud de Texas (DSHS, en inglés) reportó la primera muerte vinculada al brote. Se trata de un niño en edad escolar y no vacunado. Falleció tras haber sido hospitalizado en Lubbock la semana pasada.
Más tarde, el secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., confirmó una segunda víctima mortal durante una reunión del gabinete del presidente de EEUU, Donald Trump.
Según los CDC, además de Texas, Kentucky y Nueva Jersey, otros seis estados han reportado casos de sarampión: Alaska, California, Georgia, Nuevo México, Nueva York y Rhode Island.