La salud del papa Francisco continúa en vilo, después de que el Vaticano informara este viernes que su condición se deterioró tras sufrir una «crisis aislada de broncoespasmo que ha provocado un episodio de vómito», con un «repentino empeoramiento del cuadro respiratorio».
Tras una mañana en la que intercaló la fisioterapia respiratoria con la oración en la capilla, el sumo pontífice enfrentó una crisis aislada de broncoespasmo. Esta le provocó un episodio de vómito con inhalación y un veloz empeoramiento de su estado respiratorio.
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Según la Santa Sede, al papa Francisco, tras ello, se le sometió de inmediato a «una broncoaspiración e inició ventilación mecánica no invasiva, con una buena respuesta en los intercambios gaseosos».
El Vaticano agregó que el papa «permaneció en todo momento vigilante y orientado, colaborando con las maniobras terapéuticas».
De acuerdo con la información oficial, el papa Francisco respondió bien a tales tratamientos, aunque su pronóstico sigue siendo reservado. Se espera que continúe bajo observación médica.
CRISIS RESPIRATORIA LA SEMANA PASADA
La máxima autoridad religiosa se había mantenido estable y mejorando esta semana, aunque no fuera de peligro, luego de que el pasado sábado sufriera un deterioro de salud.
El pasado 22 de febrero, como parte de su cuadro de neumonía bilateral, durante horas de la mañana sufrió una crisis asmática respiratoria larga, por lo que debió recibir transfusiones de sangre.
Desde 2021, al sumo pontífice lo han internado en el Hospital Gemelli de Roma en cuatro oportunidades y lo sometieron a cirugías de colon y hernia.
Además, presentó recurrentes ataques de gripe con complicaciones respiratorias y comenzó a desplazarse en silla de ruedas, por problemas en las rodillas.
Actualmente, se mantiene internado en el Gemelli, donde ingreso ya hace dos semanas, lo que le ha obligado a perderse el Angelus de los últimos dos domingos.