VIRAL: Venezolano fue detenido después de que su propio suegro llamara a ICE para vengarse, la esposa está embarazada

Luis Alfredo Ledezma
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La detención de un joven venezolano llamado César Herrera Ferrer, de 24 años, desató indignación en Estados Unidos tras revelarse que fue su propio suegro quien llamó a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) para que lo arrestaran. 
Lo que comenzó como un gesto de solidaridad familiar en un apartamento de Tukwila, Washington, se ha transformado en una pesadilla burocrática / Captura de video

La detención de un joven venezolano llamado César Herrera Ferrer, de 24 años, desató indignación en Estados Unidos tras revelarse que fue su propio suegro quien llamó a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) para que lo arrestaran. 

El caso, registrado en video y difundido ampliamente en redes sociales, comenzó como una disputa familiar y terminó convirtiéndose en un ejemplo extremo de cómo los conflictos domésticos pueden escalar hasta involucrar al sistema migratorio estadounidense.  

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De acuerdo con Univisión, la historia fue relatada por Francesca Ferrer, pareja de Herrera y residente permanente, quien se encuentra en su octavo mes de embarazo. 

Según Ferrer, todo se desencadenó el 14 de marzo, cuando su padre, Óscar Antonio Castañeda —un expiloto con antecedentes de inestabilidad emocional— reaccionó con violencia durante una discusión en la vivienda donde se hospedaba temporalmente en un apartamento de Tukwila, en Washington.  

Tras ser confrontado por su yerno y expulsado de la casa, Castañeda regresó horas después, derribó la puerta de una patada y apuntó con un arma de fuego a Herrera, quien sostenía a su hija de casi dos años.  

«Lo agarró por el cuello frente a mi hija», relató Ferrer. 

Aunque Castañeda fue arrestado por estos hechos, recuperó la libertad apenas 72 horas después, lo que dejó a la familia en un estado de temor e incertidumbre. 

El episodio tomó un giro más grave cuando, días después de su liberación, Castañeda presuntamente utilizó el estatus migratorio de Herrera como herramienta de intimidación.  

De acuerdo con Ferrer, su padre organizó una emboscada en un estacionamiento de Walgreens (farmacia) bajo el pretexto de entregar unas pertenencias.  

Allí, agentes de ICE interceptaron violentamente el vehículo de Herrera, mientras Castañeda grababa la escena entre risas.  

En el video captado por Francesca, se observa cómo los agentes rompen las ventanas del auto y someten al joven en el suelo. Todo mientras ella grita desesperada y su pareja suplica que no deje de grabar. 

«Mi padre estaba ahí, grabando con el celular y riéndose mientras ocurría la detención», relató Francesca Ferrer.  

«Lo entregó como un cazador de recompensas. Lo está intimidando para que no testifique en su contra por los cargos criminales», aseveró.  

¿QUÉ SE SABE DEL VENEZOLANO?  

Tras su detención, fue trasladado al Centro de Detención de Tacoma. Desde ese sitio, según ha informado a su familia, fue clasificado con un «traje rojo», categoría reservada para reclusos considerados de alta peligrosidad.  

Desde allí ha reportado intentos de agresión y miedo constante.  

«Tiene miedo, no quiere dormir porque ha sufrido intentos de agresión», dijo. 

«Mi madre me confesó que ella también pasó por esto; que ella se separó de él porque también le apuntó con un arma. Son cosas que nunca me dijeron y ahora todo sale a la luz», agregó.  

En tanto, mientras espera el nacimiento de su segundo hijo, Francesca Ferrer se ha visto obligada a mudarse por seguridad y enfrenta la situación prácticamente sola en un estado al que llegó recientemente desde Las Vegas.  

Su familia, muchos de ellos veteranos del Ejército de Estados Unidos que viven fuera del país, intenta apoyarla a distancia.  

Además, la joven madre asegura sentirse desamparada. Todo mientras busca ayuda legal urgente para proteger a su pareja y sus hijos ante un escenario que considera injusto y peligroso. 

De momento, para Francesca, la batalla no es solo por justicia penal contra su padre, sino por evitar que su pareja sea deportada antes de que puedan estabilizar su vida en el país que eligieron como hogar. 

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