El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó este jueves, 22 de enero, en Davos (Suiza), el recién creado Consejo de Paz, una iniciativa que, según afirmó, busca “asegurar una paz duradera en áreas amenazadas por conflictos” y que aspira a operar en paralelo —y se espera que en ocasiones por fuera— de las estructuras tradicionales de gobernanza internacional como la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El organismo fue instalado durante el Foro Económico Mundial y cuenta entre sus miembros fundadores al secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, Jared Kushner, el enviado especial Steve Witkoff y el ex primer ministro británico Tony Blair.
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Su aparición ha generado interrogantes sobre su alcance real y relación con Naciones Unidas, pese a que Trump insistió en que: “Todos quieren ser parte y trabajamos con la ONU”.
La Junta de Paz surge del plan de 20 puntos impulsado por Trump para poner fin a la guerra entre Israel y Hamas, con énfasis en la reconstrucción de Gaza y creación de un comité tecnocrático palestino encargado de la administración transitoria del enclave.
El estatuto fundacional establece además la coordinación de una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) destinada a mantener el alto el fuego y desarmar a los grupos insurgentes.
TRUMP Y LA PAZ
Durante su discurso, Trump reivindicó su historial en la resolución de conflictos, asegurando que su administración detuvo guerras de larga duración en regiones como el sur de Asia, los Balcanes y África central.
“Mucha gente no sabía en 2020 que algunas de esas guerras estaban ocurriendo. Y algunas de ellas llevaban, en un caso, 32 años, en otro caso, 35 años, y en otro, 37 años. Nos alegró mucho detener la guerra que había comenzado entre India y Pakistán, dos naciones nucleares. Y me sentí muy honrado cuando el primer ministro de Pakistán dijo que el presidente Trump salvó 10 y quizá 20 millones de vidas al lograr que eso se detuviera justo antes de que ocurrieran cosas malas. Como presidente, puse fin a esas ocho guerras en nueve meses, incluyendo Camboya y Tailandia. Y, por cierto, muchos de los líderes están aquí. Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán e India, Israel e Irán, Egipto y Etiopía. Estamos trabajando en eso ahora mismo”, aseguró Trump.
El lanzamiento del organismo ocurre en un momento en que Trump ha expresado reiteradamente su frustración por no haber recibido el Premio Nobel de la Paz, pese a afirmar que puso fin a ocho conflictos durante su presidencia.
Como se sabe, el galardón fue otorgado en 2025 a la dirigente venezolana María Corina Machado, quien incluso entregó su medalla al mandatario estadounidense como gesto simbólico y en agradecimiento a la captura de Nicolás Maduro, también por fuerzas militares de Estados Unidos.
Sin embargo, la Fundación Nobel aclaró que, aunque la insignia cambiara de manos, el reconocimiento permanece exclusivamente en Machado por su lucha en favor de la democracia en Venezuela.

¿CÓMO SE CONFORMARÁ EL CONSEJO DE PAZ?
Trump preside el Consejo de Paz con amplios poderes, incluido el veto sobre decisiones y la capacidad de definir la agenda del organismo.
La membresía está abierta a todos los países sin costo durante los primeros tres años. Aunque se contempla la opción de un “asiento permanente” mediante un pago de USD 1.000 millones.
En Davos, el mandatario agradeció el rol de Witkoff y Kushner en operaciones humanitarias y de liberación de rehenes en Gaza, y afirmó que la combinación del consejo con la ONU podría convertirse en “algo muy único para el mundo”.
La sesión inaugural incluyó la ratificación de la carta fundacional con la participación de líderes de Baréin y Marruecos. Además de la confirmación de que 59 países se han sumado al proceso de paz en Oriente Medio.
El Consejo de Seguridad de la ONU ya había reconocido formalmente al organismo. Lo hizo mediante la Resolución 2803 de 2025, aunque limitando su mandato a Gaza hasta 2027.
Lo cierto, es que el evento concluyó con el compromiso de mantener el alto el fuego en el enclave. También garantizar la ayuda humanitaria y avanzar en la resolución de conflictos en regiones como el Cáucaso, África y Asia meridional. Esto, consolidando así la ambición global del nuevo Consejo de Paz.

