En un giro sorprendente, Alice Marie Rollinson Bunch Idlett, de 75 años, ha sido arrestada por el asesinato de su bebé Earl Dwayne Bunch III, ocurrido hace más de cinco décadas en EEUU.
De acuerdo con lo reseñado por Infobae, en 1970, la muerte del bebé de 16 meses fue atribuida a una caída de su cuna, pero nuevas pruebas forenses han revelado que fue un homicidio.
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La investigación, reabierta en 2022 a petición de la familia del niño, incluyó la exhumación de sus restos y un análisis detallado realizado por el FBI, que confirmó múltiples fracturas en el cráneo y el hombro, además de marcas de mordeduras y quemaduras.
El caso ha conmocionado a la comunidad de Sulphur, Luisiana. No solo por la gravedad de las acusaciones, sino también por el tiempo transcurrido desde el crimen.
Durante la época de la muerte del niño, su padre, Earl Bunch Jr., estaba sirviendo en la guerra de Vietnam y aceptó la versión de su esposa sobre el accidente.
Sin embargo, cartas escritas por Idlett en 1969 revelaron su odio hacia su hijo, incluyendo frases como: “Acabo de terminar de azotar a ese pequeño bastardo. Lo odio. Esa es la verdad honesta” y «No quiero ser madre».
La reapertura del caso fue impulsada por la familia sobreviviente del niño. En concreto, solicitaron a las autoridades que revisaran las circunstancias de su muerte.
Con la ayuda de Gulf Coast Forensic Solutions, los restos de Earl fueron exhumados y enviados al FBI para un examen forense.
Las pruebas presentadas ante un gran jurado llevaron a la acusación formal de Idlett por asesinato en segundo grado. Actualmente, está detenida con una fianza de 950.000 dólares.
Este caso pone de manifiesto las limitaciones del sistema judicial en casos de violencia doméstica y abuso infantil. En 1970, las autoridades cerraron la investigación por falta de pruebas, y solo se publicó un breve obituario en el periódico local.
La falta de acción inicial ha destacado una vez más la importancia de revisar casos antiguos y garantizar que se haga justicia, incluso décadas después.